Todos sabian menos yo
March 4, 2007A raíz de este derrame de información acerca de los 80 años de nuestro Nóbel muchos de sus conocidos – aquellos que se refieren a el como Gabo – han inundado los periódicos, revistas y el ciberespacio con notas que tienen un perfil muy particular: Todos sabían que ese mendigo que deambulaba por Paris, ese que ser escuálido que aterrizo en Caracas de la mano de Plinio, ese, que como cualquier costeño después de tres guariloques se lanza a interpretar cualquier melodía, era un ser predestinado a convertirse en el Único Colombiano Inmortal (!) – como lo denomina el periódico EL TIEMPO - en el escritor del siglo por los siglos amen.
Por esto celebramos y publicamos – pues creemos que hay información que debe circular – la nota escrita por Andrés Caicedo (q.e.p.d.) sobre Gabriel García Márquez y sus libros. Un análisis literario que no causo mella en el popular escritor vallecaucano que había definido ya su perfil literario.
Así lo leyó Andrés CaicedoLa familia del escritor caleño Andrés Caicedo conserva este documento en el que el autor de Qué viva la música hizo notas sobre tres libros de Gabriel García Márquez. Aquí lo que consignó sobre La mala hora y Cien años de soledad.
-La mala hora. Tomando datos y personajes aparecidos brevemente en El Coronel, Márquez relata en esta novela la vida de un pueblo (el eterno tema) que de un momento a otro, cuando ya sus habitantes empiezan a alcanzar la paz perdida por la violencia, empiezan a aparecer en las calles pasquines que hablan de los secretos íntimos de sus habitantes. Acertado cuadro de personajes, algunas lagunas en una trama demasiado bien organizada, (un error bastante notorio), una prosa interesante pero sin ningún aporte nuevo a la narrativa. No es una novela experimental, es una narración verídica, demasiado verídica (...) de la irrealidad cotidiana, sin aquellos adornos o antiadornos que hacen que una novela se diferencie del simple relato periodístico.
-Cien años de soledad. Aquí está el resultado del experimento con Mamá grande. La historia de una familia desde el primero al último de sus descendientes. Familia completamente irreal, con personajes tan inverosímiles como Superman, que viven en un medio donde las supercherías, tradiciones, supersticiones y creencias sobrenaturales toman carácter de hechos reales. Así, y aquí está el mérito de la novela, los Buendía se tornan fabulosos dentro de su irrealidad. Narración absolutamente fuera de tesis, no niega ni afirma nada, solo cuenta, expone, narra. Estupendo orden dentro del desorden. La soledad, en lo que tanto insiste, no está tomada en su sentido estrictamente real, sino en un orden sobrenatural, pero así se torna una soledad monumental, horrible, sin esperanzas.
El lector va asistiendo a la vida de cada Buendía casi sin darse cuenta del recorrido del tiempo. Pero, ¿realmente hay algún aporte nuevo a la narrativa de esta novela? ¿No será que ‘Cien años’, dentro de su innegable calidad literaria, se esconde entre ella misma por una oscura trampa? ¿La INMORTALIDAD y supervivencia? De ello estoy convencido.
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