Aboliendo el pasado seremos felices…?
November 3, 2006Esto de abolir el pasado para crear desde cero un nuevo futuro es cuestionable. En el pasado esta todo un imaginario que es lo que nos mantiene vivos y catapulta a un futuro idealizado. Que lo logremos o no es parte de cómo gestionemos nuestra cotidianidad. Esto lo traigo a colación luego de leer la columna de Horacio Brieva donde cuestiona unos planteamientos de Andrés Oppenheimer.
Andrés Oppenheimer, el columnista cubano radicado en USA, dice que en América Latina hay una obsesión por el pasado. Opina que esta región debe pensar más en el futuro y no atarse tanto al ideario de sus héroes históricos. Su planteamiento es respetable, pero merece una observación.Borges en su texto sobre Nathaniel Hawthorne nos recuerda bellamente que la fantasía de abolir el pasado se ensayó en China, con adversa fortuna, tres siglos antes de Jesús. Se propuso que la historia arrancara de nuevo y se ordenó la confiscación y quemazón de todos los libros, excepto los que enseñaran agricultura, medicina o astrología. “Quienes ocultaron sus libros, fueron marcados con un hierro candente y obligados a trabajar en la construcción de la Gran Muralla”.
Pero el bárbaro intento sólo pudo imponerse parcialmente: la abnegación y el valor de “oscuros o ignorados hombres de letras” permitieron salvar para la posteridad el canon de Confucio. Los escritores desobedientes “fueron ejecutados por desacatar las órdenes imperiales” y en el invierno “crecieron melones en el lugar donde los habían enterrado”.
También en Inglaterra en el siglo XVII resurgió, entre los puritanos, el mismo propósito. Se propuso que se quemaran los archivos de la Torre de Londres, “que se borrara toda memoria de las cosas pretéritas y que todo el régimen de la vida recomenzara”. De ahí la sabia sentencia de Borges: “El pasado es indestructible; tarde o temprano vuelven todas las cosas, y una de las cosas que vuelven es el proyecto de abolir el pasado”.
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