Divagaciones
January 26, 2006Cuando los jóvenes de la camada llegan a ser problema para el grupo el jefe de la manada los hecha de la misma. No quiere compartir sus hembras ni territorios con nadie. Entonces a los jóvenes les quedan dos caminos, unirse entre ellos o formar cada uno su propia manada.
Si uno decide ser un lobo solitario y cree que es fácil acercarse a manadas fuertes con el ánimo de sobrevivir a los largos inviernos o sequías o falta de comida –es más fácil capturar una pieza grande en grupo- se equivoca de cabo a rabo. Te aceptan de acuerdo a lo que aportes a la manada. Cuando lo aportado se termina te tienes que marchar.
Entonces ¿Qué camino nos queda? El seguir a la manada detrás aprovechando las migajas que deja en su divagar o mirarla desde lejos tratando de descifrar su complejidad y el porque de su coherencia a pesar de las diferencias marcadas entre sus componentes. ¿Hipocresía animal? No lo creo, más bien aplican una ley que llamaríamos del aro: solo sobreviviremos encerrados en un círculo y nos alimentamos de todo aquello que intente entrar en el.
Así que para ellos son los presupuestos –tienen a miembros en sitios claves para husmear la letra menuda de presupuesto- los premios, las invitaciones, inclusive llegan a ser parte del decorado cultural de una ciudad, región o país. Mientras nosotros, los lobos solitarios nos damos contra la pared y todos los días nos reinventamos manifestando en voz alta al levantarnos: Hoy es el día!!






