Aumento salarial

December 10, 2005

Nuevamente las centrales obreras y el gobierno con los Ministros correspondientes se sientan a pautar el aumento salarial para el próximo año. Sabemos que es la repetición del mismo sainete de fin de año donde los actores procuran no untarse demasiado con sus papeles para no desgraciarse ante sus representados. Sobretodo los de las centrales obreras que por no perder su status se retiran de la mesa de negociaciones para que después no digan que los vendieron.

Los otros no se ríen ni se les desdibuja la seriedad. El problema de la economía se resuelve no aumentando mas allá del índice de inopia, dicen, mientras los dueños del poder y del dinero festejan este nuevo acuerdo gastando a manos llenas los sudores ajenos. Cosas de la economía dicen.

¿Porqué cambiar la Cruz Roja?

En estos tiempos ambivalentes. Tiempos de tolerancias y persecución solapada es traído de los cabello el cambio de logo/símbolo de la CRUZ ROJA. ¿Cómo así que una cruz que sabemos se puede interpretar o ser interpretada de diversas maneras –como el signo +, una x a 45º o dos palitos de idéntico tamaño cruzados- hiere sentimientos y crea conflictos políticos?

¿Será que veremos llegar el momento en que las calculadoras, teclados y demás no vengan con el signo +, no se podrá ser + y quizás algunos procesos científicos no se puedan llevar a cabo?

Hombe, pongámonos serios y concentremos toda esa energía en aliviar la hambruna mundial, interceder en el cese de conflictos que bastante lo necesitan y el resto de la tarde dediquémosela a los niños, presentes y testigos de todo el mundo que le pensamos legar.

No le demos mas cuerda a los intolerantes, fanáticos de dogmas y antibacanes de nuestra realia

Bolas de Cucayo


Nir Adar es un estilista de la comida. Su trabajo es una mezcla entre cocina, fotografía y performance. Estas bolas de alimentos son, quizás, sus obras más conocidas.

Aunque hablan de originalidad no me parecen tanto. Estoy seguro que nuestras bolas de cucayo –creadas a partir del pegao del arroz y bañadas en salsa de carne o cualquier liga, solas o con tinto- se las llevan lejos.

Via: .lacoctelera.com/macadamia

A PROPÓSITO DE BOLARDOS

December 6, 2005

I

Moda es moda. Los comerciantes de cualquier índole, salud, moda, sistemas y otros, comercializadores y mercachifles parecen seguir este dogma al pie de la letra (creo que lo anterior es un pleonasmo) Cuando un presidente nos embarco en un neoliberalismo tropical muchos “quebraron” por la intrusión de mercados extranjeros subvencionados y demás; luego el declive de la economía que nos dejo el proceso 8000, otro resto se arropo con o sin razón en esto y se declararon inopes.

Inclusive muchos de ellos emigraron a otras tierras donde el ingreso por lavar platos y www.c (así lo diseño un amigo) era mas remunerativo que lo que ellos le cancelaban a las muchachas del servicio y con la ventaja que allá nadie los veía.

Hoy vuelven a rasgarse las vestiduras. Por la llegada de los bolardos, utilizados en cualquier país del mundo –de los que ellos mismos llaman ‘civilizados’- para demarcar espacios de uso publico y de utilidad general que no particular, han puesto el grito en el cielo. Ya los veintitantos clientes por hora que visitaban sus negocios no legaran. Diciembre y el resto del nuevo año se les daño. No tendrán las ventas astronómicas que pensaban tener. Que vaina.

II

Hagamos recorderis. La concesión que empezó a recuperar el espacio publico –por donde estaba menos contaminado y era rescatable para que no siguiera su deterioro- nos dejo una calle modelo (Carrera 53 entre calle 70 y 72) con espacios de parqueo delimitados, parquímetros, rediseño de andenes y creación de zonas verdes.

¿Pero que hizo la actual administración apenas asumió el poder? Aupada por los áulicos de micrófonos y letras, zánganos del erario publico en lo referente a publicidad tomo una ‘mona’ y destruyo propiedad privada, deterioró equipos y coloco al distrito ad portas de una demanda millonaria.

III

Hoy la película es la misma. Retoman lo que destruyeron e intentan embarcar a la ciudad en un caos demarcado por bolardos como un intento de recuperar espacios públicos ya perdidos por el uso y el abuso. Sin una planificación –pareciera- y a unos costos que no han hecho publico. Ojala esta iniciativa retome la senda correcta. Que beneficie no solo a unos cuantos sino a la ciudadanía entera y las nuevas administraciones no se tomen fotos destruyendo lo ya hecho –como niños mimados destruyendo los pasteles de lodo ante la imposibilidad de comérselos- sino que continúen la labor ya iniciada.

¿Los bolardos de ahora tienen el mismo costo de los anteriores?

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