Acerca de la Crítica

October 29, 2005

Interesante comentario acerca de los textos malos. Como la crítica debe enfrentarlos dejando a un lado compañerismos, amiguismos, camaraderismo y cualquier nexo sentimental que impida ver más allá.

No basta la palmada en el hombro y, ¡Que bueno lo que escribiste! no hay que engañar a nadie. Se es bueno o malo o como dice el autor de la reseña: diferenciar entre el arte y el pasatiempo. Máxima aplicable a todas las manifestaciones artísticas.

Un dedo en una brújula
Puente Aéreo: ¿Por qué escribir sobre textos malos?: ‘¿Vale la pena escribir sobre textos malos? Creo que sí. Vale la pena hacerle notar a la gente, sobre todo a quienes no han estado expuestos a una educación literaria, que existe una diferencia entre el arte y el pasatiempo’.
Tomado de el florido byte

Haciendose escritor

Interesantes textos que reflejan una realidad, la de los escritores express. Ya nos habiamos referido a esto con los famosos cocteles literarios que ademas sirven para guiones de cine, telenovelas, comics, documentales y demas Aqui va la receta:

Tomese una comuna, uno o dos traquetos (si le indigestan cambielos por paras) full drogas, armas, jovenes dispuestas y hombres sin futuro agitelos como lo quiera y tendra Rodrigos D, virgenes desicarios, sumas y restas, rosarios tijeras y sierras.

Tomado de Dubon.es: Hágase escritor postmoderno

Hágase escritor postmoderno siguiendo estos sencillos pasos:

No es imprescindible haber leído libro alguno, que sepa gramática y ortografía. Tampoco son necesarios estudios de ningún tipo. Agallas. Sólo se requieren agallas y una cara muy dura.

Lo suyo es la literatura pulp, el cadáver, el trampantojo, el collage, la no-literatura y cualquier expresión de nuevo cuño que ande en boca de críticos y publicistas. Todo esto para que no descubran su ignorancia a la hora de manejar las palabras o de vérselas con la página en blanco.

Busque un buen agente, alguna editorial de peso o conviértase en un chupamedios descarado de esos que salen en los papeles a diario. Es que no falla.

Cada vez que lo entrevisten hable como un semiólogo. O sea, con un lenguaje enrevesado y con una terminología rebuscada.

En materia artística todo es aprovechable: escribir sobre el parto de su perra pequinesa, dedicarle una rima a sus almorranas o desarrollar un ensayo sobre el chicle que se le ha enganchado en el zapato. No renuncie a ninguna tendencia y fusile lo más que pueda.

No tenga prurito, escrúpulo o empacho alguno en apropiarse del trabajo de sus otros colegas, tanto del patio local como extranjero. El plagio está de moda y aumentará su fama.

Aproveche cualquier motivo u ocasión para promocionar su obra y poner verde a otros escritores.

Por último, tenga en cuenta lo escrito por Félix de Azúa: “El arte contemporáneo es nuestro arte porque no cree en nada, no espera nada, no aspira a nada, no se propone nada, es nada, quiere ser nada, sólo puede querer ser nada, y se expresa como una nadería que baila graciosamente sobre la nada de un abismo al que contempla con el desprecio de los temerarios (no de los valientes), a semejanza de los adolescentes mudos, bañados de sudor y resignación, que se agitan en enormes recintos con el suelo alfombrado de psicotrópicos. Allí construyen el instante de la entrega, lo único memorable de una semana devorada por la inutilidad. Y también están en el espejo del arte contemporáneo, detenidos en su éxtasis estoico.”

Que el lector carezca de una estructura humanística, mental y cultural apropiada para distinguir una obra literaria y artística de lo que puede ser una falacia, un camelo o una tomadura de pelo, no es culpa suya. La cuestión es vender y hacerse rico.

Instruyendo analfabetas

Parece que se ha encontrado solución a uno de los problemas más graves que aquejan a nuestros pueblos: el analfabetismo. Educar a través de películas donde la imagen transmita la información necesaria para capacitar a los espectadores. El unido problema es que es información de un solo canal, donde el pasivo receptor asimila lo que quieran darle.

Libros y películas

Escribir ya no es forma de contar una historia. Las películas son hoy la mejor forma de contar una historia. Debido a nuestros pésimos institutos una buena parte de la población es analfabeta, pero no tienen ningún problema en absoluto para ver una película.

Kurt Vonnegut

Desde Microsiervos