Mi encuentro con Peñaloza
August 4, 2005I
Empezaban a correr los ochentas. Una de las empresas radiales de la ciudad organizó un concierto en el parque Sagrado Corazón de Jesús y entre los grupos a presentar estaban los Dacarett Blue Band del patio, Kraken de Medellín (así algún neo-periodista aseguro hace poco que era la primera vez que venían a la ciudad) una cantante de color de la que no recuerdo el nombre y una banda de jazz de un conocido guitarrista.
II
Sentado a un costado y a la espera de que se iniciara la fiesta me serví un trago cuando un señor bajito, gordito, de bigote ralo se me acerco. Poirot, pensé. En ese momento la fiebre por la novelas de Agata Cristhie consumía todos mis tiempos. Guarde rápidamente la botella antes que el señor gordito me tirara el sablazo de un trago. Pero nada. Se sentó a mi lado y me dijo una frase que quedo grabada, tatuada en mi cerebro.
-¿Sabes cuantos cadáveres caben en una primera página?-.
Ante mi entupido silencio volvió a manifestarse:
-¿Cuántos generales hacen un sol?-.
Lo mire intentando encontrar la locura en ese rostro serio. El, ante mi ignorante desfachatez se levanto y dando media vuelta se marcho. Quede convencido que me había venido a pedir un trago.
III
El concierto transcurrió normalmente. Los nostálgicos Dacarret con toda la meloseria de la beatlemania; Kraken intentando ser duro entre los duros y la estrellita de color no pudo continuar ante la falta de pistas (ahora ya lo se) y no la disfonía que argumentaron.
IV
Ante la impaciencia de todos salieron a la tarima improvisada Gabriel Rendón y su grupo. O será Rondon? habrá que preguntarle a Rafa. En fin, empezaron a tocar cuando de pronto una trompeta o saxo de vara o que se yo que llevaba al hombrecito gordito de bigote ralo que yo creí que me había venido a pedir un trago detrás, puso a delirar al publico. Y en un movimiento que no logre asimilar por abotagamiento alcohólico empezó a delirar unos textos que más bien parecían una carta de un despechado en aras de su suicidio. Todos aplaudieron a rabiar.






