Muere la salsa
May 30, 2005Panamá, Jueves, 18 de Marzo de 2004 – La Estrellita de Panama
Por: Ury Diaz
Manteca fue un invento de Chano Pozo que terminó Gillespie, dado que necesitaba un paso, un puente hacia el jazz. Del 47, cuando se tocó la primera vez, hasta el 91, sumaban 21 versiones de Manteca, tema harto conocido pero poco asociado con la vertiente latin jazz. En el 48 apareció, con la interpretación de Tanga, de Machito, y en las intervenciones del trombonista Brew Moore, la era del Afro Cubop, una variante del Be Bob imperante en el jazz. A ellos se fueron sumando Arturo Chico O’Farrill, Gustavo Mas comparado con Flip Phillips, Lester Young y Stan Getz e Isidro Pérez, quienes se acercaron a las tendencias americanas desde su visión musical cubana.
MACHITO IMPRESIONA
En el caso de Pérez, su grupo fue el primero en tocar jazz con composiciones y arreglos netamente cubanos. Para O’Farrill, la impresión que le produjo Machito fue tan alta que pudo comprender la magnitud del cambio que proponía. Entendió lo que podía hacer y terminó trabajando para Benny Godman, Stan Kenton, el propio Machito, Noro Morales y Gillespie, hasta que hizo su propio trabajo musical.
Machito se dedicó a quebrar esquemas, incluso de los tiempos de grabación y su Tanga, de más de cinco minutos, en 1949 se escuchó en el filme de gángsters de Warren Beatty, Bugsy. Con otros grupos se empezaron a escuchar calientísimos solos de piano que se divertían en los novísimos campos del latin jazz.
Durante los años 50, se escucharon las propuestas musicales de Joe Loco, Pupi Campos, su trabajo con la orquesta de Tito Rodríguez, así como Pete Terrace, César Concepción, quienes se apropiaban de esas posibilidades tomando la partida en los entonces popularísimos mambos. Para Cuba el desarrollo del chachachá y del mambo eran también la pista por la que se deslizaba el Pianista Bebo Valdés, a quien le entró el latin jazz, que tocó con la participación de Gustavo Mas, el Negro Vivar, Kiki Hernández, el timbalero Guillermo Barreto y Rolando Alfonso. El resultado, “Con Poco Coco”, un número que fue la primera descarga jam session, grabada en Cuba.
MÁS GENTE
Para la década de posguerra también figuraban ya Tito Puente y los boricuas Panchito Cárdenas y José Curbelo, así como el cubano Cándido Camero, cuyos trabajos a lo largo de aquellos años sirvieron de inspiración a no latinos como Les Baxter, George Shearing, Jack Constanzo y al Cal Tjader de la época, quien reconocía en los arreglos de Machito y en el estilo de Puente, su Inspiración natural, su encuentro con la música latina de la que jamás se separó. Camero, Reconocido conguero y bongocero, participó con todos los grandes del jazz en grabaciones: Duke Ellington, Woody Herman, Wes Montgomery, Tony Bennett, Stan Kenton, además de sus Compatriotas de habla, Machito, Joe Loco, Tito Puente y Bebo Valdés.
En toda esta historia recorre, como genial maestro y sin duda, grande entre los grandes, el cubano Israel López, a quien se distingue en el espectro musical afrocubano como Cachao, un soberbio bajista que con el paso de los años ha hecho toda una forma de tocar, sentir y dejar escuchar ese sueño que convirtieron en melodía y armonía, los inmigrantes a Nueva York. Antes de finalizar la década del 50 ya era reconocido el “piano incendiario” de Peruchín y Charlie Palmieri, estaba haciendo su primera grabación en latin jazz, en un trabajo que se fue haciendo no solo muy conocido sino además, de una notable vanguardia pianística en el ambiente neoyorquino.
En esa cuerda venían Sabú Martínez, Louie Ramírez, Marty Sheller. Bobby Porcelly y Orlando Marín. Los locos años sesenta fueron el marco donde se movió y creció el conguero Ray Barreto. En la misma época desarrolló sus expresiones Willie Bobo, quien se formó con Puente y Cal Tjader, pero que latinizó a Charlie Parker y Thelonious Monk.
Otro hijo del Jesús María, barrio africano de La Habana, Mongo Santamaría, hacía trabajos excepcionales en ese mundo complejo y lleno de genialidades, si hemos de pensar que el jazz y lógicamente el latin es la expresión artística durante la improvisación. Mongo, según la opinión de Max Salazar, es el único que ha podido dirigir grupos que igual tocan latin jazz, rock latino, latin blues y música cubana típica.
OTRAS TENDENCIAS
A mediados de los sesenta llegó Ricardo Ray, un pianista de Brooklyn a que solo le bastó un año de conservatorio para entender la dimensión de los grandes creadores de la música cultural-occidental y que entró en el ambiente del jazz latino con especial fluidez. Por otro lado, apareció el bajista Bobby Valentín, que estuvo como trompetista de Joe Quijano, Willie Rosario, Tito Rodríguez y Charlie Palmieri pese a que su aporte a la Salsa fue decisivo para la Fania, estuvo en excelentes trabajos de latin jazz.
A mediados de esa década lucida aparecieron, además, Mario Ortiz, Vitín Paz, Mauricio Smith y Jr. Vega, intérpretes de una nueva tendencia en la música latina.
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