A pesar de que en la ciudad era mal visto que un joven se entretuviera con comics, paquitos o tebeos, que llegaban por lo regular los días lunes a todos los puestos desde las editoriales mexicanas que en su momento marcaron toda una época, la fiebre por esta literatura y la respectiva colección de acuerdo a los intereses de cada uno marcó toda una época. Había sitios especializados como a las puertas del Teatro Astral situado al comienzo del centro de la ciudad viniendo desde el sur y en el mercado por los lados de la carrera cuarenta y tres, cerca de la Panadería Nacional.
Después llegaron las novelas de El Santo, mamotretos de mas de 450 páginas, imposible de conseguir una hoy día (?) y las novelitas de vaquero. (more…)