IRAKERE
May 16, 2005
Publicado en caribaniamagazine – mayo – 2003
Treinta años no es nada cuando se ha dado todo.
por Rafael Bassi Labarrera
Quizás el grupo cubano de mayor proyección internacional en la era castrista sea Irakere, bosque sonoro que bajo la orientación y ejemplar conducción de Chucho Valdés se ha convertido en la gran escuela musical cubana.
En 1978 un grupo de profesores universitario barranquilleros tuvimos la oportunidad de escuchar un maravilloso trío de jazz integrado por el pianista Chucho Valdés, el bajista Carlos del Puerto y el percusionista Oscar Valdés. Ellos acompañaban la hora del almuerzo en el Centro Turístico de Bacuranao en la Isla de Cuba.
Fue tan grande el impacto musical que abandone la cola del buffet y me senté frente al grupo a apreciar a los talentosos artistas, luego nos fuimos a conversar y me entere que ellos hacían parte del Grupo Irakere, agrupación de gran popularidad en esos momentos y auténtica vanguardia musical cubana que ya empezaba a llamar la atención de los grandes productores musicales del mundo.
Precisamente en ese año 78 el Grupo Irakere conformado por virtuosos músicos despertó un fervoroso entusiasmo en su gira por los Estados Unidos y Suiza, especialmente con sus exitosas actuaciones en los Festivales de Jazz de Newport y Montreaux.
Para esos días los integrantes de la banda de Chucho Valdés era: Paquito D’Rivera y Carlos Averhoff en los saxos; Arturo Sandoval y Jorge Varona, trompetas; Carlos Emilio Morales, guitarra; Carlos del Puerto, bajo; Enrique Plá, bateria; Armando Cuervo, Jorge “El Niño” Alfonso y Oscar Valdés en la percusión, lógicamente Chucho Valdés en el piano y dirección. Tremendo trabuco, con magnificos solistas, excelentes compositores y arreglistas, artistas de las grandes ligas.
Desde sus inicios Irakere ha sido una agrupación versátil que no puede encasillarse en las clasificaciones musicales convencionales. Su rico repertorio penetra en las raíces afrocubanas, yendo desde la música bailable hasta la denominada música clásica, pasando por el jazz, el rock y en fin produciendo una explosiva fusión musical.
Sin lugar a dudas el grupo cubano de mayor proyección internacional en la era castrista es Irakere, bosque sonoro que bajo la orientación y ejemplar conducción de Chucho Valdés se ha convertido en la gran escuela musical cubana. Hoy día cuando muchos de sus ex -integrantes triunfan dentro y fuera de la isla y además se vive un nuevo boom de la música cubana tenemos que reconocer que todos los caminos de la música cubana contemporánea conducen irremediablemente al pianista, compositor, arreglista y director de orquesta Chucho Valdés.
La Misa Negra fue el tema que le abrió a Chucho Valdés las puertas del mundo jazzistico, cuando la presentó en 1970 en el Festival Internacional de Jazz de Polonia con el quinteto integrado por Enrique Plá, Paquito D’Rivera, Cachito López y Oscar Valdés; más tarde le permitió ganar el Premio Grammy de 1979 a la mejor producción latina.
El revuelo causado por Irakere en los medios artísticos estadounidenses, condujo a una cumbre musical en marzo de 1979 en La Habana con la participación de músicos norteamericanos y latinos residentes en los Estados Unidos. Se celebraron tres históricos conciertos en el Teatro Carlos Marx con las actuaciones de jazzistas de la talla de Stan Gentz, Dexter Gordon y Willie Bobo que en unión de otros destacados solistas del sello CBS, conformaron una auténtica Jazz All Stars. También participaron en este memorable encuentro cultural las Estrellas de Fania. La crítica internacional no dudo en afirmar que en este evento las estrellas que más brillaron, fueron las del Grupo Irakere.
De esa primera generación de Irakere emigraron a los Estados Unidos el saxofonista Paquito D’Rivera y el trompetista Arturo Sandoval, ganadores de premios Grammy en ocasiones anteriores. El mismo Chucho Valdés participó en el álbum Crisol del trompetista Roy Hardgrove, ganador del Premio Grammy en 1997.
Irakere significa en lengua yoruba vegetación y efectivamente este grupo es una selva musical que ha alimentado tanto a las nuevas tendencias de la música bailable cubana (la denominada timba cubana) como a las corrientes vanguardistas del jazz latino.
El musicólogo cubano Leonardo Acosta en la presentación del disco Tierra en Trance escribió “Aparte del despliegue de talento improvisatorio por parte de casi todos los integrantes de Irakere, hay que destacar las complejas estructuras composicionales y la riqueza armónica y timbrica de las orquestaciones, pero sobretodo la atmósfera que se logra a través de las mismas”
Definitivamente la música de Irakere es mucho más que jazz latino. Hay que entender el trabajo de Chucho Valdés como la experimentación en múltiples espacios del espectro musical contemporáneo. De ahí que no es extraño escuchar al Maestro Chucho Valdés y su grupo Irakere en variaciones caribeñas de Mozart, Beethoven o interpretando clásicos de Arsenio Rodríguez y otros creadores antillanos.






