EL ALVO

May 16, 2005

Publicado en caribaniamagazine en mayo – 2003

Primer Buque en atracar
al Muelle de Puerto Colombia
Por: Helkin Alberto Núñez Cabarcas.


‘Ahora bien, lo que si fue y de pronto continuará siendo errado es haber abandonado la magnífica obra del muelle construido por el Ing. Cisneros, dejándola a merced de la naturaleza para que todo cuanto ella significaba de inversión nacional, de historia y de vida portuaria, se fuera al olvido’. Francisco Álvarez Yguaran (Q.E.P.D.)

Al cumplirse un aniversario más de haberse puesto en servicio el Puerto Marítimo localizado en puerto Colombia se extrae un episodio interesante de la historiografía local.

‘En nombre del Gobierno de la República, declaro abierto el tráfico por el muelle de hierro de Puerto Colombia’, de esta forma finalizó así su expresivo discurso el Administrador de la Aduana, Rafael María Palacio el día de la inauguración del Muelle, quién fue designado por el Gobierno Nacional para examinar y verificar las obras del Muelle. Obras estas que marcaron el desarrollo marítimo de la Costa Caribe Colombiana.

Así como este hecho, son muchos los registros que la historiografía porteña puede aportar en su génesis como puerto marítimo a finales del siglo XIX ; acontecimientos que marcaron hondamente en las generaciones, que hoy día desempolvamos de baúles y archivos carcomidos por el recuerdo. Anécdotas de mucho peso, que de una forma directa cimienta una identidad cultural propia, única e inigualable.

Lo que en esta importante fecha nos lleva a rememorar, obliga demostrar aquellos grandes acontecimientos relacionados con la apertura e inauguración del Muelle de Puerto Colombia, principal puerto marítimo de la costa caribe colombiana, efectuado aquella tarde del Jueves 15 de Junio de 1.893.

El evento comenzó a las 3 P.M una vez que el Ferrocarril llevaría a los invitados hasta el mismo muelle, cuyo recibimiento fue bastante asombroso por las 4 salvas de cañones con que le recibió el vapor “Mexican” de la W.I. Pacific fondeado a mil pies de distancia también anclado en la bahía.

Fueron muchos los actos conmemorativos, festejos estos aplazados un mes antes por circunstancias ajenas a la administración del muelle y ferrocarril de Bolívar; actos cargados de muchos discursos que llegaron a 10, visitas y sondeos a la bahía cada varias horas, las palabras del Padre Valiente y la bendición de tan monumental obra, que con silencio general, protagonizaban los 250 invitados especiales colocados en improvisadas mesas a lo largo del viaducto del muelle, fueron en su orden la acción protocolaria.

Pero la gran expectación la sembró el vapor ALVO, buque fondeado días antes en la bahía de Cupino, que con tripulación comandada por el Capitán David Williams, esperaban la hora para engalanar la programación preestablecida; este vapor era el octavo que la Compañía de Vapores Atlas había adquirido para cumplir con las rutas comerciales establecidas entre Nueva York, las Antillas y las costas de Venezuela y Colombia. Al entrar en atraque, los invitados especiales interrumpieron sus estados aristocráticos y anonadados ante majestuoso hecho, buscaron el mejor sitio a lo largo y ancho del muelle, para disfrutar del hecho histórico.

Con velocidad controlada el Alvo, fondeado desde el sábado 10 de junio a un costado del muelle por petición del Doctor Francisco Javier Cisneros, se le da la orden de cumplir con su misión; poco a poco se acerca a la plataforma, se hace recostar al lado izquierdo del muelle más largo del continente americano y a primera vista en su parte superior los cinco botes salvavidas y a un costado parte de la tripulación.

Terminado el acto a las 5:30 P.M, en la estación del Ferrocarril de la población se prepararon varios vagones de primera clase, para el traslado de los invitados a la Capital Barranquilla. Muchos de estos, guardaron como preciado tesoro su botella de champaña; Solo Doña Etelvina, la abuela nana de Rosario, residente en esta población, recibió de un marino a cambio de su sonrisa, una botella de la misma champaña de aquella inauguración, pues su tía Gloria al ver las insistentes miradas de los jóvenes solo la dejó tomarla y partió con ella. Pensé anexar una foto de ellas a este trabajo pues consideraba su valía pero al intentar buscarlas, desaparecieron por malos recuerdos. Esta historia solo la vine a saber un domingo cuando llegue a los vestigios de la otrora famosa barra del Hotel Esperia.

El hecho histórico duró atracado 3 días; tiempo en el cual la Compañía del Ferrocarril en su habitual itinerario, logró transportar muchos turistas para seguir presenciando el majestuoso espectáculo. Solamente el Sr. E. P. Pellet Jr fue el único que logró tomar varias fotografías, registrándolo recostado al muelle y también en altamar cuando partía rumbo a Jamaica y seguir cumpliendo su itinerario comercial.

Este vapor estaba acondicionado para navegar en el trópico, por ello su ventilación era una innovación que beneficiaba aproximadamente a 60 pasajeros; sus camarotes estaban ubicados en la parte central de la nave con el fin de sentir menos movimiento; la otra novedad de este vapor era el alojamiento de los marineros y oficiales interiores que estaban ubicados en la parte de la popa.

En lo relacionado al cargue y descargue de la mercancía, se hacía en toda la longitud del buque, le acompañaban cabestrantes de vapor y pescantes hidráulicos para el manejo y traslado de las cargas; Las especificaciones técnicas de la nave estaban clasificadas en las oficinas de la Loyds en cien años y al momento de la inauguración tenía un certificado por doce meses expedido por la cámara de comercio.

Después siguió a Jamaica para así cumplir con su agenda itinerante. Pasaron varios meses y el Alvo llega a costas norteamericanas; aquella mañana del 29 de Agosto, cables internacionales confirmaban desde un despacho especial de Savannah, sobre un ciclón que azotó la costa de Florida, Isla Tobee, y otras regiones de Antillas, región donde naufragaron nueve barcos; el ciclón afectó las costas norteamericanas y fue considerado en su época “uno de los más fuertes que se hayan sentido jamás”.

Los telegramas llegados de tales sitios confirmaban desalentadoras noticias. 9 buques comerciales desaparecidos, pérdidas humanas y total caos fue la consecuencia que dejó el fenómeno natural; entre las noticias estaba sin confirmar el naufragio del ALVO.

Este vapor que fue construido por lo señores Aitkin & Mansel en Escocia; medía 290 píes de eslora, 30 de manga y 24 de puntal; características que nacieron en Noviembre de 1.879 y naufragaron 75 días después de atracar en nuestro puerto. Desapareció en las coordenadas 32° 8´ de latitud norte y 75° 55´ de longitud occidental a 370 millas al Este de Savannah (Georgia).

Por muchos años navegó en aguas internacionales su gemelo, era el buque Athos, que también se construyó en el astillero de Clyde, Escocia, conservó las mismas características del ALVO y en sus esporádicas visitas a nuestro puerto, la historia parecía que se repetía eso lo decían los trabajadores que una vez…

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